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Marcela Bracho Fuentes, presentó Jugar La Vida

Primera parte
Héctor Medina Varalta


Soy una mujer que ha explorado la danza, la poesía, la escultura, el canto, las letras, los tambores y el barro, que ama el arte, la cultura y la vida… Buscadora incansable del saber y coleccionista de experiencias apasionantes. Tengo 3 hijos maravillosos y un esposo amoroso que me han dado la oportunidad de seguir mis sueños. Mi formación profesional ha sido multidisciplinaria. Hoy me dedico a la consulta privada como Psicoterapeuta Gestalt Humanista, con varias especialidades, entre ellas: Terapia de Juego para Niños, Adolescentes, Terapia de Grupos, Terapia de Parejas, Sensibilización Gestalt, Sexualidad y Adicciones. Me he capacitado también en otros diplomados y certificaciones tales como Hipnosis Aplicada, Neurolingüística, Tanatología, Psicología Transpersonal y Arte Terapia. Fiel a una búsqueda interior me encaminé simultáneamente hacia iniciaciones espirituales tales como Tantra (Sexualidad Sagrada), Reiki niveles I y II por el sistema Usui Shiki Ryoho, Diksha Giver por the Oneness University en India y Kriya Yoga en Texas, EU. He practicado Hatha Yoga y Kundalini Yoga por más de 20 años. Fundé hace dieciocho años un Centro de Arte y Conciencia llamado Expresiones y hoy soy co-fundadora de la empresa llamada Pontuser (www.pontuser.com). Me encanta dar pláticas y una que otra conferencia, así como facilitar cursos y talleres en desarrollo humano. Y ahora, tras haber pensado durante muchos años la vida, lo único que quiero es sentirla...
Una mujer muy sensible y muy espiritual
Hay viajes que dejan semillas en la memoria y nos hacen crecer hacia dentro. Recordar es volverlos a recorrer. Dichas semillas germinan y expanden su esplendor frondoso de miradas, aromas, sensaciones y hallazgos que nos revelan secretos continuamente. Se genera, entonces, una convivencia, unaconversación que, lejos de concluir, ahonda y nos convierte en eternos viajeros. Jugar la vida, más que un testimonio de viaje a la India profunda, es un diálogo entre una hija y un padre, quien, días antes de la travesía de ella, muere inesperadamente. Marcela Bracho narra los periplos y peripecias de esa odisea con fluidez y emoción. Escribe desde el asombro y, al mismo tiempo, construye un organismo palpitante porque vierte sus sentidos y sentimientos en cada mirada, cada sabor, cada tren, cada vaca, cada rata, cada deidad, cada elefante, cada piojo y cada llegada a las ciudades y los palacios que visita. Su pluma documenta, con exquisito detalle, los sitios ancestrales, el colorido, lo grandioso, la espiritualidad, la convivencia con los (en un principio extraños y después entrañables) guías turísticos y nos regala momentos en los que aparece el rostro sabio, travieso, rebelde y divertido de un padre-menciona en el prólogo, Federico Traeger.
El Taj Mahal
Marcela Bracho, menciona que el Tj Majal está lleno en su libro de vericuetos, descripciones,, no nada más físicas sino que la gente se pueda imaginar que está allí, es decir, viajar conmigo. Esa es la idea, de no nada más viajar nada más por esa India milenaria, sino que viaje al corazón de una mujer doliente y al mismo tiempo de estar jubilosa de estar ahí también con su hija. De hecho en el libro está una poesía. Nuestra entrevistada tiene un carácter tan dulce que, en seguida, congeniamos y abrió su alma para compartir con los lectores de este medio sus experiencias místicas, por ejemplo, antes de conocer la India hiso un escrito en uno de sus talleres literarios, la maestra de ese entonces, nos dijo que teníamos que hacer un texto donde pudiéramos describir muy bien sus sentidos, esa era la tarea: cómo pudiéramos imaginar un lugar donde pudiéramos imaginar un lugar donde pudiéramos describir cómo es sentir. Cabe resaltar que desde muy pequeña, el Taj Mahal fue un lugar preferido dentro de sus ideales del imaginario, por la historia de amor y por ese lugar mágico. Entonces, escribió el Taj Mahal sin conocerlo. Realmente, como se hiso el proceso  pues llegó a un nuevo taller literario de creatividad literaria, llevó este texto que le gusta mucho en la primera clase.
Rumi, es un gran maestro
Entonces, me acuerdo  de mi diario  y pensé en escribir sobre mi viaje a la India que fue tan poderoso, tan sanador, tan liberador, pero fue a raíz de justo de ese texto que había escrito sobre el Taj Majal, que lo pongo ahí; luego lo revisé y restructuré. Además, le añadí un poema de Rumi que dice:

Escucha, oh, gota, entrégate sin remordimientos,
y a cambio, obtén el océano.
Escucha, gota, date a ti misma ese honor.
Y en brazos del mar, obtén la seguridad.
¿Quién en realidad podría ser tan afortunado?
¡Un océano que corteje a una gota!
En el nombre de Dios, en el nombre de Dios,
entrega una gota y recibe a cambio un mar lleno de perlas.

Rumi, es el mago de los magos y un gran poeta milenario. Me encanta porque tiene que ver mucho con la espiritualidad. Cuando encontré esa poesía, me resuena porque es justamente la muerte, pero no es tal, nada más regresamos al océano. Cuando uno nace, realmente venimos al océano y somos una gota y regresamos a la fuente divina. Eso, para mí, es el círculo de la vida, pues no hay muerte, porque siempre hay vida. Por eso el poema me resonó y cuando supe que lo había escrito Rumi, casi me vuelvo “loca” porque es un hombre muy espiritual. Su nombre completo es Yalal ad-din Rumi nació en la ciudad de Balj, Afganistán, en 1207. Es un gran maestro, pues los persas son muy místicos, es como un tipo sufí. Tenía sus enseñanzas, sus obras. Rumi es una persona que estaba conectado con el todo. Cuando uno entra a esa esfera espiritual, encuentra todo, es atemporal, no hay tiempo ni espacio. Por lo tanto, estas personas que se contactan con esta parte, por supuesto que no tienen tiempo para las cosas mundanas, es muy actual, muy vigente. Recomiendo que los lectores del Diario de los Altos de Jalisco, lean a Rumi, se echen un clavado en cualquiera de sus poemas; es como la ciencia de Dios; él está conectado con la grandeza del Espíritu; no es religioso, es un  místico, es como Juan de la Cruz (un fraile que vivió en el siglo XVI, santo y además poeta), también la Cábala de los judíos (la parte mística). Los musulmanes, su parte mística son los sufistas y Rumi era sufí porque se adentran a los misterios de la vida-manifestó.
Taller literario con Federico Traeger
Marcela es católica, sin embargo, está muy conectada con el todo, a cada flor, veían la luna, para ella Dios es todo. Desde que su abuelo les enseñó a amar a la naturaleza, veían la luna extasiados y él decía, ahí está Dios; se llama panteísmo. No es una religión, es un estilo de vida que ha creado. Se conecta más con eso que con las religiones que separan, sin embargo, soy católica, pues es la religión en la que nací. Por otra parte, el libro no estaba preparado para ser editado o publicado, era más bien una escritura terapéutica, pues, Marcela tiene esa profesión. Su padre fallece de repente cuando apenas había escrito el prólogo, se va a la India porque ya tenían planeado el viaje. Entonces, ella escribe un diario porque siempre le ha gustado escribir todo lo que está sintiendo o lo que le ha pasado a lo largo de un día y cuando entró a este nuevo taller hace dos años con Federico Traeger, un gran escritor. Entonces, mientas compartimos los textos para que vayamos viendo para dónde queremos escribir un proyecto, sale el escrito del Taj Mahal y les dije que llevaba un diario. Estoy hablando de hace ocho años.

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