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Conmemoran el 25 aniversario de la Biblioteca Legislativa



·        Realizan conversatorio con Elena Poniatowska
·        La visa mexicana, un pase a la libertad


En el marco de la conmemoración de los 25 años de la fundación de la Biblioteca Legislativa, la Cámara de Diputados inició un programa cultural con un conversatorio a cargo de Elena Poniatowska, periodista y escritora, quien aseguró que su principal amor es México y su gente.
En la exposición “Si yo te contara”, organizado por la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis (SEDIA), la literata comentó que se vive una época de grandes restricciones y expresó su convicción de que surja en el futuro, un florecimiento que redunde en beneficio de todos.
La diputada Silvia Guadalupe Garza Galván (PAN), presidenta de la Comisión Bicamaral del Sistema de Bibliotecas, le entregó un reconocimiento a la escritora.
El diputado Ricardo de la Peña Marshall (PES), presidente del Consejo Editorial de la Cámara de Diputados, extendió la invitación a Elena Poniatowska para publicar alguna de sus obras.
Asimismo, solicitó su presencia a la Segunda Feria Internacional del Libro de la Cámara de Diputados. “Va a ser un honor contar con usted en esta segunda edición”, aseguró.
Graciela Báez Ricárdez, secretaria general de la Cámara de Diputados, destacó la presencia de Poniatowska Amor en el recinto legislativo, para que como mujer de libros y de bibliotecas, relate su vida y obra, en el marco del 25 aniversario de la creación de la Biblioteca Legislativa, y agradeció su presencia.
Resaltó que con este conversatorio, la Cámara de Diputados inicia un programa cultural a través de una serie de actividades para acercar a los ciudadanos a diversas expresiones artísticas.
María Vázquez Valdez, directora de la Biblioteca Legislativa y Archivo, señaló la importancia de este espacio cultural, dado el acervo literario que ofrece, cuyo bagaje conjuga obras históricas y contemporáneas.
Refirió el nacimiento del “Espacio Cultural San Lázaro” para difundir el arte y que con la presencia de la escritora y su trayectoria adquiere singular significado, porque representa la “voz de los mexicanos, capaz de recoger con sabia paciencia el oro entre tanta tierra de tiempo y palabras. Conservar parte de la historia de nuestro pueblo y engarzarla de forma sublime en novelas, biografías, ensayos, crónicas, entrevistas y sonetos”.
Elena Poniatowska, integrante de una antigua familia de la nobleza polaca, nació en París, Francia. Llegó a México a los diez años de edad, y obtuvo la ciudadanía en 1969; hija de Paula Amor, mexicana y de Juan Poniatowski, francés, de origen polaco y héroe de la Segunda Guerra Mundial, afirmó que “en este momento mi principal amor y, no quiero que suene demagógico, pero mi principal amor ha sido mi país”.
Comentó que su vida es resultado de una inmensa interrogación. “Lo único que he hecho es preguntar, porque además yo nunca he tenido una sola respuesta dentro de mí, ni siquiera religiosa, ni siquiera sé si Dios es una invención admirable, hecha de ansiedad humana. Si está Dios por ahí, espero que sí”.
He preguntado y preguntado y creo que ha sido mi manera de estar sobre la tierra: hacer preguntas. Quizá también es una manera de esconderme y de no afrontar algunas cosas, respondió a varios cuestionamientos.
En medio de la exposición de sus vivencias, la conversación de pronto se volvió sinfonía de palabras llenas de energía, ingenio y alegría, al tiempo que entrelazaba sus recuerdos de infancia; como por ejemplo, cuando aprendió español y estudió en un convento de monjas.
Su inicio como periodista fue en 1953. A partir de entonces ha obtenido múltiples reconocimientos, entre los que destacan el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Cervantes.
Amiga y contemporánea de escritores mexicanos como Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Octavio Paz, a sus 87 años de edad, las anécdotas se multiplican. Su sencilla y fluida oratoria atrapó y estimuló la imaginación.
Su singular humorismo arrancó espontáneas risas entre los asistentes a la Biblioteca Legislativa, testigos de la plática.
El conversatorio se convirtió en una charla amistosa. Con sus libros ha plasmado hechos históricos, singulares narraciones y relatos que nos han acompañado a través de los años, como “Hasta no verte Jesús mío”; “La Noche de Tlatelolco”; “La flor de lis” y un sinnúmero de obras más.
En un cálido ambiente, la escritora firmó dedicatorias a varios de sus lectores, quienes seguramente las atesorarán por siempre.
Proyectan Visa al paraíso
Por otra parte, se proyectó el documental Visa al paraíso de Lillian Liberman, el cual retrata la vida de Gilberto Bosques, mientras éste fue cónsul general de México en Francia, entre 1939 y 1942.
También reúne declaraciones de españoles sobrevivientes a la persecución del régimen franquista, así como de judíos que eran cazados por la Gestapo, ambos grupos refugiados en un principio dentro de Francia, al tiempo que la Segunda Guerra Mundial causaba efectos negativos en la mayor parte de Europa.
Relata los pesares que miles de personas vivieron para llegar a los castillos Reynarde y el de Montgrand, lugares alquilados por Gilberto Bosques para declararlos como suelo mexicano y así poder dar asilo a los perseguidos, a quienes les otorgaba una visa de México para que pudieran salir de Francia.
La cinta destaca que el protagonista de la historia, Gilberto Bosques, buscó siempre el beneficio de la visa mexicana para todos aquellos que solicitaron la asistencia del consulado, sin exclusión o discriminación alguna, ni limitándose exclusivamente a intelectuales.

Al término de la proyección, la directora Lillian Liberman, comentó que la cinta conmueve mucho, pero no es melodrama tradicional; “uno está narrando desde su sensibilidad, mis padres fueron exiliados”. Hoy en día cuando veo películas que abordan este tema se me mueve todo, y es que es muy doloroso el exilio, el mundo está todo el tiempo en movimiento y hay mucha gente que va de un lado a otro.

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