martes, 4 de octubre de 2016

Bertha Navarro valoró el impacto internacional de la producción mexicana en la Cineteca Nacional




  • Para la productora, Cabeza de vaca de Nicolás Echevarría significó el regreso a la industria cinematográfica internacional gracias a la calidad de su factura


Durante los años noventa, el talento de los realizadores mexicanos y el gran nivel de producción en los largometrajes permitieron al cine mexicano recuperarse de la crisis sufrida en la década anterior e introducirlo en la industria internacional. Así lo declaró Bertha Navarro en la segunda sesión de Conversando con nuestros cineastas, que tuvo lugar el 29 de septiembre en la Sala 4, Arcady Boytler.
El ciclo tiene como finalidad invitar a los grandes realizadores mexicanos a comentar una selección de sus obras. En esta edición, se revisarán cuatro filmes producidos por Navarro, quien presenció la proyección de Cabeza de Vaca(Nicolás Echevarría, 1998) este jueves, para después charlar con el público en compañía del Dr. Alejandro Pelayo, Director General de la Cineteca Nacional.
“Lo más fascinante de esta película es haber reunido tantos talentos; creo profundamente en el cine mexicano y en la gente que aquí trabaja, también en el oficio que hay y así es como se nota que existe una gran pasión, por eso los resultados fueron de muy alto nivel”, declaró la productora.
El filme nos sitúa en 1527, durante los primeros años de la conquista española, cuando Álvar Núñez Cabeza de Vaca (Juan Diego), tesorero de Carlos I de España, se embarca en una travesía a Florida. Luego del naufragio de su expedición, Álvar es hecho prisionero y convertido en esclavo. El argumento de Cabeza de Vaca está basado en la autobiografía del navegante, Naufragios (1542).
“Lo que es clave en un equipo de filmación es lograr la fascinación por lo que están haciendo, eso va a trascender y se verá en pantalla”, comentó Bertha al referirse a la realización de esta entrega, que se trata de una de las primeras coproducciones entre México y compañías extranjeras; en este caso, Televisión Española (TVE).
Alejandro Pelayo resaltó los valores de producción de la película, como la construcción de escenarios complejos, las distintas locaciones y el diseño de arte, todo con un presupuesto menor al que parece. Habló también del momento crítico que atravesó el cine mexicano en la década de los ochenta, una etapa de transición en la industria que finalmente fue superada gracias a cintas del nivel de esta obra de Nicolás Echevarría.
Navarro destacó también la colaboración de algunas personalidades en esta película, como el compositor Mario Lavista en la música, Guillermo Navarro en la fotografía y un joven Guillermo del Toro a cargo del maquillaje, de quien comentó con cierta ironía que “como ya tenía pensado hacer cosas muy raras, aquí aprendió de maquillaje especial”.
Finalmente, ambos ponentes señalaron la trascendencia internacional de la obra, que participó en el festival de Berlín y logró una importante exhibición en Estados Unidos. “El nivel de producción es insólito, no se había hecho algo así antes, el presupuesto pareciera que fue diez veces mayor y eso fue lo que le dio la proyección hacia el extranjero”, indicó Pelayo, mientras la productora puntualizó que “para esos momentos era una película muy ambiciosa, de otro tamaño, que para nosotros fue un gran reto”.                  
El ciclo Conversando con nuestros cineastas continuará el jueves 6 de octubre en punto de las 18:00 horas, con la proyección de Un embrujo (Carlos Carrera, 1998) en la sala 4. La entrada es libre solicitando las cortesías de acceso en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.

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