Incertidumbre jurídica, inseguridad y economía paralizada siguen siendo los principales frenos para el sector privado, aun cuando mejora la percepción sobre la actitud gubernamental hacia la inversión.
Ciudad de México, 16 de abril de 2026. VESTIGA CONSULTORES, firma mexicana de consultoría en manejo de riesgos, seguridad corporativa, investigaciones y ciberseguridad, identificó en la más reciente entrega de su Monitoreo de Percepciones Empresariales que la confianza de los principales tomadores de decisión en el desempeño de la economía nacional y el mercado interno cayó de forma notable entre marzo de 2025 y el mismo mes de 2026: el promedio pasó de 6.2 –ya de por sí un nivel bajo– a 5.0. En ese mismo periodo, quienes consideran que el momento actual es propicio para invertir en México pasaron de 47 % a apenas 31 %.
Esta caída contrasta con la relativa estabilidad que los directivos reportan al interior de sus propias organizaciones. El promedio de confianza en el desempeño de sus empresas se mantuvo prácticamente sin cambios, al pasar de 7.5 a 7.2 en el mismo periodo. Para Sergio Díaz, socio director de VESTIGA, esta brecha no es nueva: "el empresariado mexicano suele ser mucho más optimista con respecto al desempeño y acciones que toma dentro de sus propias organizaciones que con lo que opina sobre lo que sucede en la economía del país. En este caso, mientras que el promedio de confianza sobre el desempeño de sus empresas se mantuvo prácticamente igual, se desploma el de confianza en el mercado interno y en su ánimo de inversión".
Lo que hace aún más significativo el panorama es que este deterioro ocurre en paralelo a una mejora en la percepción sobre la actitud del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum hacia la inversión privada, en comparación con la de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. El 54 % de los encuestados considera que existe una actitud "mucho" o "moderadamente" mejor hacia la inversión privada nacional y extranjera; solo 11 % la percibe "moderadamente" o "mucho" peor y 35 % la ve igual. Sin embargo, esa mejora en la percepción no ha alcanzado para revertir el ánimo.
"Esta baja confianza se da en un contexto de mejora de la percepción sobre la actitud del actual gobierno hacia la inversión privada y justo estos factores positivos no alcanzan para apalancar una mayor confianza sobre el desempeño de la economía y, menos aún, empujar el ánimo de inversión hacia mejores niveles", señala Díaz.
Los problemas que el mundo empresarial identifica como los más graves en su afectación directa son la creciente incertidumbre jurídica, una economía nacional ralentizada o paralizada, la elevada inseguridad pública y, con peso creciente, la escasez de mano de obra calificada y talento preparado. En todos ellos, advierte el directivo, el tiempo apremia: si el gobierno y las instituciones –en particular el poder judicial– no impulsan mejoras sustanciales, difícilmente se crearán las condiciones que México necesita para retomar un crecimiento real.
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