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J. Dominique Daphnis, presentó ¿Por qué soy así? ¡Descúbrelo!

Primera parte
Por Héctor Medina Varalta

 El autor escribió, ¿Por qué soy así? ¡Descúbrelo! Entiende tus miedos y debilidades. Rompe patrones y mejora tus relaciones. Con la lectura y aplicación de lo aprendido en este libro, el lector se conocerá a fondo y podrá romper ciclos tóxicos, mejorar sus relaciones interpersonales y cumplir las metas que realmente le interesan. Esta obra presenta el Método de Autoconocimiento CETH®, Cerebro, Entorno, Temperamento y Herencia, creado por Daphnis. Dicho método es una integración de planteamientos biológicos, psicológicos y neurocientíficos sobre el comportamiento humano, sumados a años de observación e investigación propias con la colaboración voluntaria de más de quinientos participantes.
Su padre de 84 años, fue su primer lector
Para J.  Dominique Daphnis, la edad para cambiar de actitudes no es importante, pues uno de sus mayores casos de éxito que más lo enorgullece, precisamente de personas que leyeron el libro o que detonó la actitud de cambiar, fue su papá. Su padre tiene 84 años de edad, fue su primer lector cuando leyó el libro, es decir, le entregó el manuscrito, incluso, antes de entregarlo a la Editorial SÉLECTOR. El autor le dijo a su padre que ya había terminado de escribir el libro, quiero que lo leas, por favor. Cabe resaltar que Daphnis tiene una excelente relación con su papá, pues ha sido su crítico más estricto, es decir, no le da una palmada en el hombro para envanecerlo. A los cuatro días de haber recibido el manuscrito, su papá lo invitó a tomar un café en su casa. Su señor padre, le dijo que le gustó el libro, en segundo lugar, lo entendió.
Test de temperamentos
Eso fue estupendo para el autor, porque independientemente, de la brecha generacional, se cumplió el propósito de que el texto fuera legible para todas las edades y, en tercer lugar, al terminarlo de leer, su papá se dio cuenta de muchos patrones de conducta que no le había caído el veinte y que realmente quiere modificar, es decir, al principio era muy estricto con Dominique, no era una persona afectuosa, tampoco lo maltrataba, pero era muy serio. Su padre le dijo: “según yo, era afectuoso, cariñoso y ahora me doy cuenta que no fui así.” Esto lo mencionó porque en el libro hay un test para que las personas detecten su temperamento natural y su papá se dio cuenta de varias cosas que no había caído en cuenta. Por consiguiente, una de las primeras cosas, es autoconocernos y ya que nos autoconocemos, es muy importante abordar el tema del miedo, porque el miedo es uno de los principales factores que determinan nuestra personalidad.
No nos enseñan a ganar, nos enseñan a sobrevivir
Todos los seres humanos estamos programados para sentir miedo como una forma de supervivencia física o emocional; cuando tenemos una experiencia que nos sale mal, que nos duele, que nos lastiman, en automático nuestro cerebro activa nuestro instinto de supervivencia físico o emocional y a la próxima ocasión que tenemos la oportunidad de aventurarnos, lo primero que vamos a tener una alerta roja que nos dice: “¡Aguas!... ¡No queremos fracasar, ni queremos sufrir!” Siempre vamos a tener esa alerta de nuestro cerebro, que por supervivencia, nos va a querer frenar para ganar o para perder. Muchas veces tenemos miedo a perder, pero, ¿realmente tenemos miedo a perder o miedo a ganar, porque incluso, el ganar es una experiencia nueva. No nos enseñan necesariamente a ganar, nos enseñan a sobrevivir. Entonces, el ganar de forma natural, no todo el mundo lo trae precargado. Por lo tanto, como no tenemos esa costumbre o esa experiencia, el cerebro nos dice: “mejor quédate aquí, estás muy agusto con experiencias conocidas. Sin embargo, volvemos a lo mismo, conscientemente, nuestro cerebro córtex, el más poderoso y más evolucionado, tiene el poder de decirle al otro: “me da miedo, pero decido hacerlo.” Lo que sucede, es que los miedos los tenemos más arraigados y cuesta más soltarlos o vencerlos, pero realmente se puede hacer.
Testimonio

Don Ernesto, un arquitecto jubilado de 65 años, nos compartió su historia familiar, que ilustra el impacto del temperamento en las mismas circunstancias de vida con sus tres hijos. Hace veinte años, cuando sus tres hijos tenían 12, 10 y 8 años sufrieron el abandono de su madre, quien, como en un libreto de telenovela, se enamoró del papá de un compañerito de colegio de uno de sus hijos. Una mañana simplemente les dejó una nota y desapareció. Ante este nuevo panorama, Ernesto, convertido de un día a otro en un papá soltero, quiso educar a sus hijos de una misma manera y evitar que alguno de ellos percibiera favoritismo o sintiera culpa por el abandono de la mamá. Los inscribió en el mismo colegio, pasaron por las mismas aulas y en varios casos tuvieron a los mismos profesores. En sus respectivos cumpleaños les daba un regalo del mismo valor. El rigor de los castigos era el mismo, y les pedía que compartieran todo entre ellos. Todo lo más parecido posible entre los tres.
Chantaje emocional
Ahora volvemos al presente para saber en qué se convirtieron sus hijos, según nos contó su papá. La hermana mayor hoy tiene 28 años, vive en Nueva York y es una exitosa financiera con un ingreso de seis cifras al año, muy concentrada en llegar a la cima en su trabajo y con poco interés por el momento en relaciones personales estables, su prioridad es ganar su primer millón de dólares antes de los 30 años y casarse, si acaso, dentro de unos diez años. El hijo mediano de 30 años, ha hecho las cosas diferentes. Decidió no estudiar una carrera universitaria, por lo que tan pronto terminó el bachillerato quiso salir al mundo y ganarse la vida. Hoy trabaja en lo que encuentra y brinca de un empleo a otro, pero después de seis o siete meses en promedio, lo despiden o se aburre y, simplemente, deja de ir; tiene dos hijos con diferentes mujeres y casi nunca tiene dinero, por lo que le pide constantemente apoyo a su hermana menor. Además, la hermana menor es madrina de uno de los hijos del hermano mediano y la chantajea pidiéndole dinero para la colegiatura
Tres hermanos tienen vidas y resultados tan diferentes
Es muy inteligente, pero generalmente queda mal en lo que promete, le ha costado mucho enfocarse y sentar cabeza; en la adolescencia los psicólogos le decían a Ernesto que le afectó mucho el abandono de su madre. El hijo mayor, hoy de 32 años, es el humanista de la familia. Estudió psicología y actualmente es coordinador académico de primaria de un colegio en la Ciudad de México. Se interesa particularmente en apoyar niños en situación de divorcio; afirma que su propósito es apoyar en lo posible en niños que viven en condiciones de abandono de un familiar, como la que él vivió. ¿Por qué estos tres hermanos tienen vidas y resultados tan diferentes? En buena medida por el temperamento. Es muy interesante como tres hijos con dos años de diferencia, educados igual, con el mismo ADN, toman caminos diferentes. Una de las razones por las cuales tomamos caminos diferentes, tiene mucho que ver con el temperamento. El temperamento, es un patrón de conducta que llega cuando nacemos, son ciertas conductas precargadas de nacimiento, independientemente del medio, ya tenemos cierta tendencia de nacimiento a cierto temperamento.
Hay un factor en nuestro entorno familiar que pesa mucho por el resto de la vida
Generalmente, los papás son los que protegen a sus hijos: “a ver campeón, échale ganas”, etcétera. Cuando un niño sale al mundo, de entrada, es un niño muy confiado, porque, por lo general en su casa tiene ese cobijo y vive en una burbuja. Por tal razón, los primeros 12 años de vida son fundamentales, porque en esa etapa un niño es como un cachorro: busca de manera natural e instintiva la protección de sus padres o de cualquiera que le de protección, como un cachorro que busca la protección de su mamá o de su papá. Entonces, cuando no tenemos esa protección, de entrada el mundo es mucho más difícil y si no nos protege la gente en la que más confianza le tenemos, nos sentimos indefensos ante cualquier situación que se nos presente. Eso tiene que ver mucho de entrada; de saque, hay un factor en nuestro entorno familiar que pesa mucho por el resto de la vida. Por supuesto, esto puede llegar a suceder en el caso de haber crecido en un hogar disfuncional. Dominique, invita a los lectores a que hagan el test de temperamento que se encuentra en el capítulo 4, ya que encontrará varias características de una persona, como se dice vulgarmente, “echada para adelante”, es muy probable, en muchas cosas, que al lector le pueden apasionar.
Para ese tipo de personas, los fracasos los despedazan
Como mencionó el autor líneas arriba, todos tenemos miedos y retos, pero dependiendo del temperamento, hay personas que optan por huir, otros optan por enfrentar y atacar y algunos más optan por refugiarse en alguien que les de protección y otros, simplemente, como los avestruces, esconden la cabeza. Por consiguiente, es muy probable que estos tres hermanos tengan el mismo ADN, pero el hermano mediano, no tiene de fábrica, por decirlo de alguna manera, no tenga ese empuje, ese carácter y en lugar de enfrentar su problemática, considere que ya fracasó y no quiere saber de nada, por su propio carácter. Para ese tipo de personas, los fracasos los despedazan y, sobre todo, les cuesta mucho trabajo recomponerse, volver a decir: “va otra vez”. A unos les cuesta más trabajo que a otros. Por lo tanto, en el caso del hermano mediano, que le cuesta más trabajo tomar decisiones, le tiene miedo al fracaso, le tiene miedo a empezar de nuevo, le cuesta mucho trabajo tomar decisiones, le cuesta decir no, es manipulable por la gente, es indeciso. Yo me imagino que va por ahí, si tiene el temperamento que creo que tiene, son el tipo de personas, en las cuales les cuesta mucho trabajo salir adelante, sobre todo, si se cierran. Porque hay personas que aunque les cueste, deciden como instinto de supervivencia, buscar ayuda y se apoyan en personas que ellos perciben que son más fuertes. No obstante, hay otros que dicen, “no, que me cargue el payaso, no quiero saber de nadie, no confío en nadie”.

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