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Salvador Roquet, historia de un psiquiatra hereje
Por Héctor Medina Varalta

“Están castigando una herejía, no un crimen”.
Antonio Escohotado


Guadalajara, Jalisco, junio de 2018. La historia se remonta cuando el doctor Salvador Roquet estudiaba psicoanálisis, el doctor José Gutiérrez, colombiano, frommiano, quien era su psicoanalista, en cierta ocasión lo invitó a participar en un trabajo de investigación que se estaba realizando en el Hospital Psiquiátrico Ramírez Moreno, de acuerdo con la tesis de un médico. Gutiérrez mencionó que un grupo de psiquiatras se ofrecieron para que los suministraran alucinógenos, ya que estos podrían reducir el tiempo que dura el psicoanálisis. Roquet aceptó la invitación, al llegar al sanatorio y como no había nadie se sentó y vio cómo poco a poco llegaba gente al nosocomio. Poco después, el doctor Roquet se ofreció como voluntario, escogiendo mezcalina vía intravenosa. De esa experiencia, le nació la idea de experimentar alucinógenos en sus pacientes.
Roquet es arrestado
Salvador Roquet ha sido considerado por sus homónimos como un psiquiatra hereje por haber sido uno de los pioneros que exploraron el inconsciente a través de sustancias que alteran el comportamiento humano. Roquet nació en Veracruz, trabajó en el ISSSTE practicando el psicoanálisis tradicional. En una entrevista realizada a uno de sus colegas, este comenta: Cuando a un desequilibrado o histérico no hace otra cosa que obrar por sugestión, como si fuera un Niño Fidencio con diploma”. No obstante, pese a las críticas, Roquet seguía intentando aliviar los dolores emocionales de sus pacientes, sin embargo, la noche del 21 de noviembre de 1974, el comandante José Antonio de la Campa se presentó con un grupo de policías armados en la clínica que se encontraba en la Avenida México 199, en la colonia Condesa, arrestando al psiquiatra y a 25 personas: personal de aseo, pacientes y secretarias.


La Universidad Alemana realiza experimentos con drogas
Roquet fue acusado de violar el Código Sanitario al haber administrado a sus pacientes algunas drogas para curarlos de sus enfermedades mentales; el psiquiatra permaneció en la crujía 1, mejor conocida como la “de los influyentes” porque se les permitía vivir con ciertas comodidades. Por muchos años su caso fue muy comentado en los tribunales mexicanos de ese entonces. La gran mayoría creía que el psiquiatra era un embustero, pero de acuerdo a una investigación realizada por la periodista María Elena Rico, Roquet no fue el único que empleó dicha técnica. Años atrás, un profesor de la Universidad Alemana de Göttingen, Hans Carl Leuner realizó algunos experimentos con algunos de sus pacientes a quienes les administraba drogas, que en ciertos casos, se obtuvieron resultados alentadores. No obstante, la Universidad Alemana alertó: “Los experimentos con estas drogas, sin el debido cuidado humano y terapéutico, pueden producir cierto éxito en algunos pacientes, pero otro gran porcentaje sufre lesión  psíquica permanente y, en algunos casos hasta esquizofrenia”.


Más experimentos
Asimismo, Timothy Leary, un profesor estadounidense que radicaba en Zihuatanejo quien se jactaba de haber consumido LSD más de 300 veces, fue deportado de México junto con una veintena de seguidores. Por otra parte, el Dr. Manuel Arroyo Ojeda expuso un trabajo de investigación científica, a la que presentó como tesis ante la UNAM, la llamó Algunas acciones de hongos alucinógenos con resultados sorprendentes. Asimismo, el Dr. Arturo Fernández Cerdeño y la psicóloga Anne Marie Brugmann obtuvieron resultados excelentes, incluso lograron que un paciente que tenía varios intentos de suicidio llegara al fondo de su problema: revivió la imagen de su padre que lo azotaba con el cinturón y al mismo tiempo impedía que su madre se acercara para consolarlo.

Indígenas mixes apoyan a Roquet
Esta etnia es productora de los hongos alucinógenos tenían en alta estima a Roquet, tanto era el aprecio que escribieron una carta dirigida a la Procuraduría General de Justicia, que decía: “Las acusaciones que se le hacen (a Roquet) están fuera de la verdad. Porque a nosotros nos consta que es una persona honrada ya que lo conocemos desde hace mucho tiempo y es la única persona que nos ha ayudado y como pruebas nos ha donado medicinas y ha establecido un dispensario y sala de primeros auxilios para el grupo indígena que son alrededor de 80 mil habitantes y que todas ellas han acudido a esta farmacia. Y todo lo que ha hecho no son con fines lucrativos porque nosotros somos testigos del esfuerzo que él hace y volvemos a repetir (…) María Elena Rico agrega: “La carta tiene 121 firmas y muchas impresiones de pulgares derechos”. También lo visitaban sus pacientes quienes por gratitud le obsequiaban quesos que tanto le gustaban al psiquiatra.

Cómo era Salvador Roquet
Richard Yensen, prologuista del libro Una terapia prohibida; Biografía de Salvador Roquet, de la autora Janine Rodiles plasma el perfil físico y psicológico del polémico psiquiatra: Salvador era notable por su aliento, por su sinceridad, por su valor y su sabiduría. Era filósofo y médico, clínico genial, humanista y sinérgico, que podía combinar muchos niveles de estimulación tan diestramente como un arquero Zen parte en dos con su segunda flecha la primera que lanzó… Fue un verdadero pionero en el campo de lo que llamo “medicina psicodélica”… Roquet fue encarcelado por su trabajo y por su indiferencia hacia la jurisdicción de las leyes políticas sobre la verdad científica determinada experimentalmente. Se negó a aceptar prohibiciones huecas a su tratamiento e investigación profesional con drogas y plantas "manifestadoras de la mente”.

La psicoterapia del amor
Antes de iniciar la sesión de psicoterapia, Roquet insistía a sus pacientes que, su peor enemigo era el miedo. El miedo sólo se puede vencer con la fe en Dios y en sí mismos. También hacia hincapié en que no se separaran de la música. En seguida, los ayudantes del psiquiatra ofrecían en un plato las raciones de peyote previamente prescritas por él a cada uno de sus pacientes. El psiquiatra pedía al huichol Florencio de la Cruz que cantara uno de los poemas del maracame huichol:

Estrella del tiempo
Estrella de la vida
Lava lluvia de mis ojos
Lágrimas de todos los cielos
Carne del venado y del maíz
Te busqué con la brisa del sol
En este apacible valle
Mientras las nubes tiradas por el águila azul
Se llevan mi locura
Llego a ti para encontrarme
Antes de traspasar con la memoria
Este bosque divino de árboles de luz.

Afrontando los riesgos
Janine Rodiles logra capturar una anécdota que le sucedió a Roquet con uno de sus pacientes, el psiquiatra relata: Recuerdo a un paciente que tenía un problema gravísimo con su padre, había tenido una infancia terrible y la transferencia era fuertísima. En una sesión comenzó a rondarme, había una mesa en el centro de las sesiones, donde tenía todo tipo de objetos de los que me valía para actuar de acuerdo al caso. Se me acercó alzando la mano con el puño cerrado. En ese momento agarré un biberón y se lo metí en la boca… se fue muy contento y calmado a sentarse  en un rincón. Muchas veces expuse mi vida, pero sabía que la clave para confrontar pacientes agresivos era no demostrarles miedo, aunque por dentro me derritiera; el punto era mantenerse como la autoridad; firme.


Nadie es profeta en su tierra
En el tiempo en que Roquet estuvo en la cárcel, resumió su trabajo psicoterapéutico, lo llamó Los alucinógenos: de la concepción indígena a una nueva psicoterapia, que presentó en la VI Conferencia Internacional de Psicología Humanística, celebrada en Cuernavaca, Morelos, en diciembre de 1975. Durante la clausura anunció que cerraría definitivamente su clínica, sin embargo, dos colegas de Estados Unidos: Walter Houston Clark y Stanley Krippner lo invitaron a exponer sus experimentos con psicodislépticos. Para sorpresa del propio Roquet fue felicitado y, además el Dr. Abraham Sussman, psicoterapeuta de la Universidad de Cambridge le propuso un esquema de trabajo con sus técnicas y teorías, pero sin utilizar alucinógenos. Este eminente científico mexicano dejó de existir  el 8 de abril de 1995. En su lápida se aprecia una leyenda de Nikos Kazantzakis, que dice: “No espero nada de nada. No tengo miedo de nada. Soy libre”.

Punto de vista de un psiquiatra
De acuerdo a Janine Rodiles, el antropólogo y psiquiatra, José Antonio Tascón, investigador de medicina tradicional del Instituto Nacional Indigenista, comenta: “El uso de alucinógenos tiene propiedades medicinales pero dentro de un concepto místico y si lo descontextualizas puedes hacer mucho daño. Dudo que de repente el hongo pueda usarse como el Valium, es decir, que yo, psiquiatra tome un curso y me digan cómo usarlo integrándolo a mi cuadro básico de medicamentos. Creo que de mil psiquiatras que expongas al uso de hongos habrá quizá uno que tenga la capacidad espiritual y la sensibilidad de Roquet”.

Palabras de María Sabina
Lo mismo respondió María Sabina cuando le pidieron que enseñara a sus descendientes menores el manejo de los hongos alucinógenos: “Se puede heredar el color de la piel o de los ojos, incluso la manera de llorar o de sonreír, pero con la sabiduría no puede hacerse lo mismo. Mi sabiduría no puede enseñarse. Es por eso que digo que mi lenguaje (a la palabra perfecta, a Dios) nadie me lo enseñó, porque es el lenguaje que los niños santos (los hongos alucinógenos) dicen al entrar al cuerpo. Quien no nace para ser sabio, no puede alcanzar el Lenguaje aunque haga muchas veladas".  Actualmente, en los Estados Unidos, la Food and Drug Administration ha autorizado a varios profesionales de la salud mental para que retomen los estudios clínicos de Salvador Roquet en pacientes voluntarios; lo mismo sucede en Europa y en Rusia. Citando una vez más a Rodiles: “Es necesario abrir una puerta científica a estos trabajos para reconocer la capacidad curativa intrínseca de esas plantas y, simultáneamente, incorporarla sabiduría indígena a la ciencia médica y a la cultura de México, como una riqueza que le es propia. La vida y el trabajo de Salvador Roquet son una prueba contundente de ello.”

Conclusión
Salvador Roquet pertenece a la generación de psiquiatras conocidos por ser los primeros exploradores del inconsciente a través de sustancias psicoactivas. En noviembre de 1967, al lado de María Sabina, Roquet decidió continuar el camino científico iniciado por Albert Hofmann, quien descubrió el LSD y lo distribuyó a centros de psicoterapia de todo el mundo, dando paso a una de las psicoterapias más polémicas de nuestra época. Roquet fue encarcelado y auto-exiliado por su trabajo, y logró integrar una nueva escuela de psicoterapia conocida como Psicosíntesis de Roquet, que integra a la gnoseología psiquiátrica el amor, la muerte y Dios, como ejes de la salud mental. Para Roquet la salud mental no era otra cosa que la capacidad de amar. Habilitar al ser humano en esta capacidad fue la meta de su trabajo con los 4 mil pacientes que atendió en México, Estados Unidos y Europa. 

Bibliografía: Una Terapia Prohibida; Janine Rodiles
Revista Contenido (no se aprecia la fecha).
Mayor información:  http://psychedelicscience.org/videos

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