La directiva explicó que el programa forma parte de un modelo integral que Casa Gaviota desarrolla desde hace más de una década para prevenir y atender las violencias de género mediante servicios especializados de atención psicológica, jurídica, capacitación para el empleo, fortalecimiento del bienestar emocional y desarrollo de habilidades para la vida.
Cada graduación representa mucho más que una certificación; por ejemplo, Esmeralda llegó a Casa Gaviota buscando una oportunidad para cambiar el rumbo de su vida mientras sostenía económicamente a su hija vendiendo tamales. Hoy, además de convertirse en maquillista profesional, ha recuperado la confianza para emprender una nueva etapa.
“Hoy no sólo termino un curso, terminé una etapa de mi vida convencida de que sí puedo construir un mejor futuro para mi hija y para mí.”
Para Leti, integrante de la generación Soberanas 1/2026 de la Academia de Estilismo, el programa significó recuperar la seguridad que durante años creyó perdida. “Hoy las personas cercanas ya buscan mis servicios. Descubrí que soy capaz de lograr mucho más de lo que imaginaba.”
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