miércoles, 1 de diciembre de 2021

Tras otro año de pandemia, ¿Quiénes son los héroes verdaderos en la lucha contra COVID-19?

Desde el inicio de la pandemia todos los casos de COVID-19 en el mundo han sido atendidos por profesionales de la salud que han demostrado ser héroes de carne y hueso, que han dejado de lado horas de descanso, tiempo con sus familias y su seguridad por salvar la vida de millones de personas.

En el marco del Día Internacional del Médico queremos rendir un sincero homenaje a todos los profesionales de la salud que han estado en esa primera línea de batalla frente al nuevo coronavirus.

Historias hay muchas, pero hoy queremos compartirles la del Dr. Enrique Ortiz-Díaz, médico especialista en cuidados intensivos y medicina pulmonar del Hospital Houston Methodist.

Nacido en Puerto Rico, el Doctor Enrique Ortiz-Díaz se encuentra en la primera línea de cuidados intensivos del Hospital Houston Methodist Willowbrook, en donde ha tenido que enfrentar día a día a la muerte, así como aumentar su capacidad de resiliencia y compasión.

Willowbrook es uno de los hospitales satélite del Hospital Houston Methodist, el cual antes del inicio de la pandemia tenía, en cuidados intensivos, una capacidad de 32 camas, misma que se vio superada debido a los ingresos que diariamente llegaban por sospecha de coronavirus durante la más reciente  ola.

“Con la llegada a diario de más pacientes, tuvimos la necesidad extraordinaria de incrementar la capacidad de cuidados intensivos de 32 camas a 75. Los turnos en el hospital son de 12 horas cada uno, y en cada turno hemos llegado a admitir hasta 11 pacientes en la unidad de cuidados intensivos, lo cual es mucho, ya que representa una tercera parte de la capacidad original,” explicó el especialista.

La demanda hospitalaria ha sido tal que, “hemos tenido que adaptar lugares del hospital que no fueron diseñados para esto, con requerimientos extraordinarios, con el afán de no dejar de atender a ningún paciente, ya que del 100% de los pacientes que llegan a cuidados intensivos, el 80% es por alguna falla orgánica derivada de COVID-19.”

Para el Dr. Ortiz-Díaz de todos los picos que se han presentado en esta pandemia, el que se vivió este verano pasado con la llegada de la variante Delta, ha sido el más agresivo.

“En el 2020, aquí en Houston como en otros lugares, había más conciencia sobre el distanciamiento social, incluso todos los lugares promovían el uso de cubrebocas, pero este año las cosas han cambiado y hay un sinnúmero de personas que se resisten a vacunarse y desafortunadamente, la gente está también desesperada por volver a la vida normal y eso los llevó a relajar las medidas sanitarias.”

“La gente comenzó a enfermar de manera desproporcionada el verano pasado, por lo que en la unidad de cuidados intensivos comenzamos a ver a un gran número de personas jóvenes, con familia y niños pequeños, llegando al hospital severamente enfermas. Desafortunadamente muchos de ellos perdieron la batalla, lo que se hubiera prevenido si se hubiesen vacunado.”
El especialista agregó que, “menos del 10% de los pacientes infectados en esta última ola tenían ya al menos una dosis de vacuna, desafortunadamente la gran mayoría que se infectan hasta la fecha, no están vacunados, lo cual es muy lamentable ya que sabemos que la vacuna no te eximirá de un contagio, pero sí hará que la respuesta a la enfermedad sea mucho menos agresiva.” 

Grandes lecciones

Para Enrique Ortiz-Díaz ser médico de primera línea le ha dejado grandes lecciones, tanto profesionales como personales.

De manera profesional aseguró que la práctica lleva a la excelencia, y el tener que manejar tantos pacientes y con respuestas tan diversas le ha abierto el panorama de las infinitas opciones que se tienen dentro de la medicina.

Asimismo, el ser compasivo es otra de la lección que esta pandemia le ha dejado, ya que ha tenido que encarar el hecho de tener que notificar la salud del paciente, buena o mala, por teléfono a los familiares.

“Hemos tenido que aprender a tomar el teléfono y hablar con las familias y darles seguridad, ser sinceros pero respetuosos. Tratamos siempre de ser compasivos y que la familia se sienta acompañada.”

Por ello y por las más de 5 millones de personas que trágicamente han perdido la vida en el mundo, a raíz del COVID-19, el Dr. Ortiz-Díaz hizo un llamado a vacunarse.

“Tener la vacuna no es un chaleco antibalas, pero es una ayuda. Además, debemos seguir evitando las aglomeraciones y continuar con el distanciamiento social, es crucial seguir cuidándonos porque esta pandemia aún no ha terminado y si queremos salir bien de esto, cada uno debemos de poner de nuestra parte.”

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