viernes, 14 de agosto de 2020

La talentosa escritora, Reyna Grande publicó La Distancia entre nosotros

Mujeres que hacen historia

Primera parte
Por Héctor Medina Varalta

Los Ángeles, California, agosto de 2020. En los últimos años, alrededor de 200 mil niños llegaron a la frontera de los Estados Unidos con el fin de pedir permiso para quedarse. La mayoría provenía de lugares como Honduras, el Salvador y Guatemala, así como de mi propio país: México. La mayor parte escapaba de la violencia, pobreza, opresión, corrupción, pero otros solos lo hacían para reencontrase con sus padres. Verás, en países con extrema pobreza y tan pocas oportunidades, que la gran mayoría de los padres se ven obligados a abandonar a sus hijos, para marcharse a un lugar en el que puedan encontrar una vida mejor. La mayor parte de esos niños pasan años y años sin saber si en algún momento podrán ver a sus padres otra vez. Eso es exactamente lo que nos pasó a mí y a mis hermanos. Nuestros padres nos abandonaron en México cuando vinieron a los Estados Unidos en busca de mejores trabajos. Los años pasaban y nuestra desesperación y miedo crecía. ¿Qué tal si se habían olvidado de nosotros? O peor, ¿qué tal si nos habían reemplazado por unos niños estadounidenses? ¿Qué tal si nunca más los fuéramos a ver?-escribe la autora en su libro.

Una historia divertida y desgarradora
Reza una canción del inolvidable José Alfredo Jiménez: “La distancia entre los dos se hace cada día más grande; de tu amor y de mi amor no está quedando nada…” Sin embargo, el título de este libro habla sobre la distancia tanto física como emocional entre Reyna Grande y su familia, y la distancia de su país (México), las comunidades, nuestra cultura. El libro es autobiográfico, es una historia de supervivencia y triunfo. La galardonada autora comparte su experiencia de cruzar la frontera mexicana en esta novela multipremiada, a través de una historia divertida y desgarradora al mismo tiempo: muestra cómo es ser inmigrante y retrata a la perfección los desafíos y dificultades para asimilar una nueva cultura, un nuevo idioma y una vida familiar en el otro lado.

Cuidado con los coyotes
Se lee como novela-explica la autora-además, está escrito en un lenguaje sencillo para que lo puedan leer jóvenes como adultos. La llegada de niños a la frontera con los Estados Unidos todavía existe, es una situación muy triste porque estos niños necesitan ayuda, un lugar seguro y estable, que en sus propios países y comunidades no tienen esas oportunidades y hay dinero, solo pobreza. Además, mucha violencia, mucha inestabilidad. En los años 70, cruzar la frontera era mucho más fácil. En la actualidad, se han dado casos de que los mismos coyotes, además de robarles las pertenencias a los que migran, también violan a las mujeres.

La relación con su padre nunca volvió a ser igual
En el libro, la autora trató de captar el trauma de la separación familiar y cómo afecta a la familia. Como es su autobiografía, se enfocó en la experiencia de los niños, que se quedan atrás cuando sus padres migran y lo que es vivir una niñez sin padres, divididos por una frontera y no saber si algún día los vas a ver, si se van a olvidar de ti, si alguna vez vas a tener un hogar estable con los padres. En la primera parte del libro, la historia se desenvuelve en la niñez de la autora en México en el Estado de Guerrero, separada de sus padres. A la mitad del libro escribe sobre el cruce a través de la frontera cuando su padre llegó por Reyna Grande y sus hermanos, y los cruzó la frontera; la segunda parte del libro trata sobre su experiencia como una niña migrante indocumentada, viviendo en Los Ángeles y cómo su relación con su padre nunca volvió a ser igual y cómo les afectó la separación de muchos años y como no pudieron superarla.

El precio del sueño americano
Sin embargo, a través de esa amarga experiencia, poco a poco pudo vivir su vida y empezar a tomar mejores decisiones y aprovechar las oportunidades que se le presentaron para poder triunfar. A pesar del trauma y del dolor, los sacrificios que tuvieron que hacer como familia, tuvieron que pagar por el sueño americano. Cuando los padres se fueron de México, fue muy traumático para la autora y sus hermanos.
Para mí, es muy importante este tema, porque a veces cuando creemos hablar de la migración no hablamos del trauma y de ese impacto y cómo afecta a la familia, pues son muchas familias, millones y millones de familias que son afectadas por la migración; no obstante, salen cosas buenas después de la decisión de emigrar: puedes ganar un poco más de dinero y poder superarte, pero el precio es que la familia es afectada, los niños son traumados por todo el proceso de migrar y cómo afecta la relación entre los hijos y los padres.

Temor a ser deportados
En la actualidad, Reyna Grande radica en Sacramento, California y tiene 35 años viviendo en Estados Unidos; la autora se tardó un poco para ajustarse a la vida en Los Ángeles, pues la vida era muy diferente a la de Iguala, Guerrero, ciudad que la vio crecer. Además, Los Ángeles se le hizo una ciudad muy grande y se sentía un poco perdida y más que nada el shock de la cultura, que es un poco diferente, a pesar que Los Ángeles vive una cantidad de latinos, sí se sintió diferente porque muchos de ellos nacieron aquí hablan inglés, aunque la autora se mirara igual que ellos físicamente, no era igual; era la barrera del lenguaje y de la cultura, además eran indocumentados y siempre tenían temor al salir de su casa y tenían miedo de que algo les fuera a pasar.

Mi “pequeña madre”
En la Ciudad de Los Ángeles tuvimos la oportunidad de poder ir a la escuela y superarnos; teníamos más comodidades que en México: agua potable, electricidad, toilette, podíamos comer tres veces al día y cosas que nunca habíamos tenido. Fue difícil ajustarnos, pero al mismo tiempo teníamos un poco más de posibilidades de facilidades para poder superarnos y poder tener un futuro mucho mejor que el que habíamos tenido en Guerrero. Por otra parte, el libro está dedicado a mi hermana Ma. Gloria, a quien llama mi “pequeña madre”, quien es  cuatro años más grande que nuestra entrevistada. Cuando su madre se fue en busca del sueño americano, Reyna tenía 4 años de edad y la primera le pidió a Ma. Gloria que la cuidara y desde ese entonces cuando su madre se fue, su hermana prácticamente se convirtió en mamá porque la tenía que proteger y cuidar su infancia para poder ser mamá. Por dicha razón le dedico el libro a su hermana hiso todo lo que pudo para cuidarla, para asegurarse de que Reyna no sufriera tanto-puntualizó.

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