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Héctor H. González, presentó Mundo ideal

Por Héctor Medina Varalta

 Desde que González estaba en la universidad en Guanajuato, escribía artículos en donde estaba muy en desacuerdo con el sistema democrático. La democracia como la conocemos todos, de una igualdad ante las situaciones legales y ante la cuestión e igualdad ante Dios. Para el autor, no es algo razonable, no tiene sentido, que el voto de un malandro, de un ratero, de un robacoches o de un secuestrador valga lo mismo que el de un hombre de bien, de un empresario o de un doctor. Como que eso, en pleno siglo XXI se le hace completamente aberrante. González empezó a escribir y  a profundizar en el tema documentándose y cada vez que investigaba, más se convencía de que el sistema democrático está totalmente fuera de lugar y fuera de contexto en nuestros tiempos.
Evaluación de valores humanos
En la actualidad, con los adelantos tecnológicos que existen, con la gran capacidad de almacenamiento de datos, los datos que se manejan en YouTube, Facebook, Twitter; los adelantos que tienen los sociólogos. En la actualidad, uno puede comprar un programa para hacer evaluaciones en las personas y en un par de horas se puede tener perfiles psicológicos perfectos de las personas. El autor sugirió [tanto en el libro como en la vida real] que se hiciera una evaluación de todos los seres humanos en función a sus valores. El evaluador será que está cercana a los roles de los individuos, así como la misma persona va a evaluar, será evaluado por quienes están cercano a sus roles. De tal manera, que el individuo va a ser evaluado por sus padres, si es hijo, o por su hijo o hija si es que es padre o madre, o por los compañeros de trabajo, por los alumnos, por los maestros, etcétera, en sus diferentes roles.
Evaluación del cero al diez
Y toda esa información o evaluación, hecha en base a un manual perfectamente determinado por sociólogos y psicólogos. Toda esa información se va a un alimentador central que la digiere y, al final, nos da una calificación de cero a diez. El cero, es una persona totalmente ausente de valores morales y el diez es una persona que absolutamente los cumple y los maneja a todos al día. Imagínate que en tu INE tienes una calificación, y en esta sociedad utópica que manejo en mi libro, todo se reacomoda porque si tú eres dueño de una empresa o de un negocio vas a querer que los directivos de ese negocio sean de la calificación 9; si eres ciudadano, vas a querer que tus gobernantes sean personas con calificación  de 8 en adelante, pues no vas a querer que te gobierne una persona con calificación de 2 en valores. Entonces, la sociedad se empieza a acomodar, las personas de altos valores van a querer vivir en colonias con gente de altos valores.
Un ejemplo de lo que no se debe hacer
El autor considera que, si uno manda a sus hijos que tienen valores altos a una escuela en la que no haya malandros, ladrones, ni drogadictos, es decir, que no haya personas carentes de valores que convivan con tus hijos, automáticamente con este proceso, toda la sociedad se va reacomodando. Esta novela se lleva a cabo en un mundo donde ya se llevó eso, ya se reacomodó. El personaje principal Enrique, es el director de una empresa; él tiene la calificación de 9.5, maneja una empresa que maneja valores, tiene una familia preciosa, viven en un lugar privilegiado, es dueño de un automóvil deportivo primoroso. Pero, un día, por cuestiones de compasión, conoce a una mujer que trabaja en su empresa, que con frecuencia es violentamente golpeada y en esa compasión, Enrique se enreda sentimentalmente con ella, sin embargo, la pareja de esta muchacha es un malandro con 2 de calificación, que se dedica a todo lo malo, habido y por haber.
Más que una novela, es una propuesta de valores

A fin de cuentas, el maleante se da cuenta de que la chica anda con el director de la empresa y astutamente le tiende una trampa para poderlo evidenciar la falta de valores de Enrique y la manda a todos. Resulta que en la siguiente evaluación cae de ser un 9,5 a un 6 y por las políticas de la empresa pierde su trabajo, lo sacan de la colonia en la que vivía, expulsan a sus hijos de la escuela. Esto le causa a Enrique un gran conflicto, pues quiere recuperar sus valores y, a la vez, tratan de destruirlo. Se convierte en un thriller emocionante, en una novela que gira alrededor de valores humanos, pero que te muestra escenas muy cotidianas de México: violencia contra las mujeres, violencia intrafamiliar, la vida de los malandros, la vida de los empresarios. A fin de cuentas, más que una novela, es una propuesta de valores, de cómo mejorar un país que está ya tan deteriorado en cuestión de valores. Si abrimos un periódico y vemos las noticias, solo leemos violencia, crímenes, secuestros, carteles matando por apoderase de un territorio. Antes leíamos o nos enterábamos por la radio o la televisión de un asesinato y nos alterábamos. Ahora los vemos todos los días y los vemos como una cosa natural, pues ya nos hemos acostumbrado a esta ausencia de valores. Mi libro es una propuesta de cómo retomar una sociedad con valores y, al mismo tiempo, mi libro causa una profunda reflexión, pues al terminarlo de leer, te ves en el espejo y puedes decir: “Si a mí me calificaran, ¿qué puntuación me darían?
La  gente que realmente tiene valores es la que toma las decisiones sociales
Es un libro muy interesante que te va a divertir y te va a enganchar en la historia, sino que te va a dejar muchas reflexiones. Espero que el día de mañana el libro cause trascendencia, alguien con el poder político se plantee y diga: “esto se puede plantear en una sociedad, pues podemos construir un México diferente, una sociedad diferente”, es decir es como si en tu  credencial del INE trajeras un 9, y la persona que tiene 1, su voto va a valer la misma puntuación, es el puntaje del valor de la decisión de una persona ausente de valores es mucho menor que la decisión de una persona que está llena de valores. Esto quiere decir, que las personas bondadosas van a pesar más en la toma de las decisiones de una sociedad y no las personas compradas con una torta, ni acarreada con una despensa, sino que la gente que realmente tiene valores es la que toma las decisiones sociales. Es una propuesta muy ambiciosa.
México tiene un 25 por ciento de destrucción familiar
La pérdida de valores se va dando de una forma exponencial, no de una manera aritmética, por ejemplo, hace unos años la Semana Santa era una semana de guardar. Estábamos celebrando la crucifixión de Jesús, era una semana de respeto: se apagaba la televisión, la radio, cerraban la mayoría de los cines, no se comía carne, íbamos a la iglesia tres veces a la semana como mínimo; en las iglesias tapaban con sábanas a los santos, en las pocas estaciones de radio en las que se escuchaban radionovelas, ponían música sacra. En la actualidad, desafortunadamente, en Semana Santa es cuando más alcohol se consume: es la semana del pedo nacional. Uno se va dando cuenta cuando una sociedad se va deteriorando. No obstante, hay dos organismos que promueven los valores en la sociedad: una es la Iglesia y la otra, la familia. Por otra parte, en México, la familia es una de las células más destruidas del mundo. De acuerdo a estadísticas del INEGI, tenemos un 25 por ciento de destrucción familiar, es decir, una de cuatro familias está destruida en México.
Un negocio de altos valores humanos
Respecto a la iglesia, si uno va a la Misa solo se ven personas de la tercera edad, pues a los jóvenes ya no les interesa la parte religiosa. Todo esto son termómetros que van midiendo como se van perdiendo los valores en una sociedad. El resultado, es todo lo que estamos viviendo en este momento. Imagínate, en Japón, de cada cien crímenes que se llegan a denunciar, se castigan a 96 o 97; en México de cada cien crímenes que se denuncian se castigan 2.4. Por consiguiente, cuando uno ve un país donde las leyes no funcionan porque el sistema legal está tan saturado, tan corrupto y hay tanta impunidad, es una invitación padrísima para que te metas al “negocio”. Por citar un ejemplo, si me meto a robar carros, a delinquir o a matar hay una posibilidad de 2.4 de pagar el delito. Eso se va volviendo exponencial, se va deteriorando la sociedad de una forma terrible. Referente al libro, este es de corte empresarial, ideal para todos los que tienen un negocio, porque en esa búsqueda de Enrique, de volver a regresar a su status, le dan un pequeño negocio. Por lo tanto, se ve todo el proceso de cambio que hace para cambiar la cultura de un negocio del montón a un negocio de altos valores humanos. Es un libro que tiene ingredientes para todos.
Trayectoria profesional
Héctor H. González es empresario, ingeniero químico, egresado de la Universidad de Guanajuato, es propietario de una empresa exitosa de mil 600 compañeros. Hace 20 años se dedicó a la filantropía. Es presidente de la Fundación Nutrición y Vida, A.C., que alimenta entre ochenta y 100 mil personas en estado de pobreza extrema, les llevan alimentos todos los días, y desde hace algunos años empezó a escribir y a esculpir. Además, le gustan los deportes extremos, practicó paracaidismo varios años. Le gusta bucear con tiburones junto a su esposa, es piloto de coches de carreras. Hace cualquier cosa de loqueras y, sin ser experto, le pone mucha pasión a todo. También ha escrito ocho libros y le han apasionado mucho. Cuando la escritora Rayo Guzmán le presentó a un ejecutivo de la Editorial SÉLECTOR, le envío todo su material, siendo su favorito Mundo ideal es el que más profundidad tiene, el que más cambios puede esperar y empezaron con ese libro. Espera que este año en la próxima Feria Internacional del Libro (FIL), pueda presentar otro para que transformen vidas.  

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