martes, 28 de enero de 2020

Lo más probable es que no tenga Trastorno por Déficit de Atención

  • Este padecimiento junto con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se suele confundir en el 90% de los casos.
  • Antes de ello puede tener inmadurez emocional y está asociado con problemas de lenguaje y lecto-escritura, bajo desempeño escolar, y baja autoestima, entre otros síntomas.
  • En otros casos los niños padecen desatención de sus padres, una mala alimentación y situaciones de violencia en su hogar y no TDA ni TDAH.
  • En todos estos casos es innecesaria la medicación.
  • La solución es el diagnóstico y una terapia de juego. CEEPI da a conocer la problemática.

Existen varios factores y trastornos emocionales que pueden confundir a los padres de familia e incluso a los maestros porque son similares a Trastorno por Déficit de Atención (TDA) y al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): nueve de cada 10 casos no padecen dichos trastornos y es innecesaria la medicación. Por ejemplo, la inmadurez emocional de los niños en edad preescolar y primaria está asociada con un bajo rendimiento escolar y es común que los niños padezcan problemas de lenguaje y de lecto-escritura. Contrariamente a lo que se piensa, se trata de pequeños con capacidades intelectuales normales e incluso pueden ser sobresalientes. El problema es que no han desarrollado las habilidades esperadas y acordes a su edad por motivos estrictamente psicológicos. "Son niños muy sobreprotegidos, y con papás sumamente aprensivos y que de forma inconsciente inhiben su desarrollo. No son estimulados: 'no se les toca ni con el pétalo de una rosa' y las consecuencias son contraproducentes ", dijo la Dra. Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI).
 
Los hechos demuestran que existe un repunte considerable del padecimiento. Los motivos son diversos: por el clima de inseguridad los niños ya no son sociables como lo eran antes - ya no juegan en la calle o fuera de sus hogares -; por sobreprotegerlos los padres no les enseñan a defenderse; son niños producto de procesos de infertilidad y esto conlleva una fuerte gran carga emocional, y en términos generales, sus padres promueven los miedos en vez del valor para resolver los problemas "No hay como un diagnóstico basado en pruebas que determinan el nivel de inmadurez. Y hay buenas noticias, 82% de los casos se trata de niños sin TDA pero con una algún grado de inmadurez psicológica. Sólo el 18% sí presenta inmadurez intelectual y otro tipo de padecimientos (TDA, TDAH, daños neurológicos, bajo coeficiente intelectual, etcétera)", dijo la especialista.
 
Asimismo existen otros escenarios en donde se presentan diagnósticos erróneos de TDAH y TDA:
 
  • Hiperactividad por mala alimentación. Ingerir exceso de alimentos con azúcar, como refrescos, comida chatarra, cereales con grandes cantidades de endulzantes entre otros.
  • Desatención por parte de los padres. Cuando no conviven con sus hijos; de forma inconsciente los niños comienzan a portarse mal en casa y en la escuela, no se concentran o denotan una hiperactividad anormal. En el fondo están llamando la atención de sus padres para que convivan con ellos.
  • Cuando estén padeciendo un divorcio violento de sus padres: es frecuente que no se concentren en el colegio.
  • Situaciones de abuso sexual y violencia en el hogar.
 

En cuanto a la inmadurez la psicóloga explicó que el tratamiento para revertir la inmadurez se basa en terapias de juego: "Los niños se divierten al mismo tiempo que refuerzan su autoestima y logran ganar autonomía. Para sus padres la intervención psicológica prevé cambios en la dinámica familiar y escolar. Por lo tanto, si cuenta con el apoyo familiar y de sus centros de estudio los niños pueden revertir la inmadurez a mediano plazo", concluyó Sotelo Arias.
 
Algunos síntomas de inmadurez psicológica:
 
  • Problemas de lenguaje. Niños que no hablan o hablan con monosílabos a una edad que se espera que digan palabras.
  • Problemas de lecto-escritura.
  • Retraso en la coordinación motriz y en la percepción de objetos: se golpean en paredes, pasamanos, siempre traen moretones.
  • Puede haber retraso en el control de esfínteres.
  • Tiene una baja autoestima.
  • Son inquietos.

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