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viernes, 10 de abril de 2015

Si conoces el Calendario Azteca de seguro sabrás que nuestros antepasados utilizaban símbolos y marcadores para contar los días, es una práctica muy antigua no sólo de México sino de todas las civilizaciones del mundo. Pero en Mesoamérica no sólo existió un calendario, cada cultura hacía su propia medición a través de figuras y puntos, algunas como los mayas eran muy elaboradas y con una precisión mucho más exacta que el calendario Gregoriano que utilizamos en la actualidad. Muchos de estos calendarios no sólo servían para marcar los días sino también servían para seguir el paso de los astros como la Luna, Venus, Marte, etc, además de fenómenos astronómicos como eclipses, equinoccios y solsticios.

De esta forma las culturas mesoamericanas podían saber cuándo empezaría la temporada de lluvias y cuándo la de secas, todo ello relacionado con rituales y ofrendas que iban desde objetos que eran depositados dentro de los templos o en lugares sagrados como en una montaña, un río, una cascada, la vida de los antiguos siempre era una relación de armonía pero sobre todo de mucho respeto con su medio ambiente.

Muchos de estos vestigios que han sobrevivido hasta nuestros tiempos los podemos observar en los sitios arqueológicos siendo precisamente la arqueología como disciplina científica la que se encarga del estudio de las sociedades que lo crearon, pero no sólo saber su antigüedad sino también entender las conductas y significados que estos objetos tuvieron para estas personas.

En el caso de los calendarios hemos podido hallar en el Occidente de México dentro de la región conocida como Los Altos de Jalisco un sitio sin igual. En el año de 2012 se inició el Proyecto Arqueológico Presa de la Luz, dentro del Municipio de Jesús María, Jalisco. Este lugar cuando lo conocimos nos llamó la atención porque descubrimos una gran cantidad de petrograbados (es decir, grabados sobre piedras) con diferentes formas y motivos, casi como una pintura rupestre pero en vez de usar algún pigmento para plasmar sus obras o símbolos utilizando la pintura grabaron las imágenes sobre la roca. Era de suponer que antes de que hicieran esta presa había un río que en época de lluvias podría haber tenido suficiente agua para utilizarla en la agricultura. En las orillas del río los antiguos pobladores fueron plasmando una serie de símbolos en las rocas que representaban espirales, triángulos, formas de animales y humanas así como figuras abstractas. Todo este conjunto formaba un paisaje de símbolos que debíamos que entender.

Al finalizar el proyecto registramos más de 600 petrograbados donde las espirales y formas abstractas eran los más abundantes en el área. Sin embargo, había otros diseños que nos llamaron la atención, se trataba de un dibujo formado por un doble círculo hecho a base de puntos y que los atravesaba una cruz también de puntos. Este diseño ya había sido registrado en otras áreas de Mesoamérica, principalmente en el Centro de México y lo bautizaron como “Marcador solar”, porque según algunos investigadores representa el calendario solar de 260 días donde cada punto representa un día y siempre aparece orientado hacia los puntos cardinales, lo que comprobaría de que se trataba de una medición astronómica. Lo sorprendente de este sitio es que no sólo se encontró uno sino nueve de ellos, lo cual lo hace el sitio con mayor número de marcadores solares en el Occidente de México.

También hay que destacar que uno de los marcadores solares raya en lo diferente ya que el marcador presenta otro diseño en su parte interior, como una especie de laberinto. Este petrograbado es el único que se ha encontrado en su tipo en toda Mesoamérica.

Habría que preguntarnos de ¿por qué había tantos marcadores solares en un mismo sitio? Posiblemente porque estaban midiendo los días pero dentro de un perímetro ritual. Quizás también la explicación al porqué en este lugar hemos encontrado nueve de estos marcadores y algunos de ellos un tanto diferentes entre sí sea porque el sitio fue habitado por diferentes sociedades y en diferentes épocas. Y cada vez que un nuevo grupo humano llegaba al lugar decidían imprimir en la roca su propia huella de que ahora, en ese momento, ese grupo nuevo estaba habitando el lugar.

Si tomamos en cuenta de que algunas de estas “cruces de puntos” se encuentran localizados en diferentes áreas del sitio arqueológico y a diferentes alturas en el terreno podríamos pensar que quizás la razón por la cual hay muchos diseños en este lugar obedezca al hecho de que quienes los hicieron estuvieron haciendo observaciones en el firmamento en diferentes épocas del año y que buscaron los mejores lugares en el terreno para fabricar estos petrograbados y poder así llevar un mejor control de los cambios de la naturaleza siempre basados en la observación de la salida y puesta del sol y poder definir en qué épocas del año es que vendrían las lluvias para ellos encargarse de la siembra o de la cacería de especies de animales que eran parte de su alimentación.

Hasta el momento no se sabe mucho sobre el significado exacto de estos dibujos en la piedra, pero sí tenemos que recordar que si manos mexicanas los hicieron son parte de nuestro patrimonio cultural.

Texto escrito por:
Dr. Rodrigo Esparza López
Mtro. Francisco Rodríguez Mota
Centro de Estudios Arqueológicos
El Colegio de Michoacán, A.C.

Los calendarios grabados en piedra

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