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LO MEJOR DE LA NATURALEZA


Orgánico: La calidad de los productos HiPP está garantizada por la cuidadosa selección de las materias primas.

 


Un número creciente de estudios demuestran que los bebés son más vulnerables a los efectos tóxicos de los pesticidas que los adultos. Cuando se expone al bebé, el hígado y los riñones inmaduros no pueden eliminar los plaguicidas del cuerpo tan bien como los de un adulto.

Adicionalmente, la primera infancia es la etapa más importante en el desarrollo de la función cerebral y del desarrollo de los órganos para toda la vida, pero si el proceso de desarrollo se detiene o se inhibe, hay pocas posibilidades de reparación. Por tanto, la comida de un bebé debe ser la más pura, de la mejor calidad y lo más nutritiva posible.  

 

El uso excesivo de plaguicidas es motivo de preocupación en México. Se han encontrado altos niveles de contaminantes tóxicos (por ejemplo, metales pesados, plaguicidas) en el suelo, el agua y las plantas y especies animales y se han identificado efectos adversos en la salud humana, especialmente en los niños[1].

La elección de productos orgánicos puede contribuir, en gran medida, a minimizar la exposición de los niños a estas y otras sustancias nocivas. Además, los estudios demuestran que los alimentos orgánicos contienen una amplia gama de nutrientes que ayudan a mantener a nuestros hijos sanos.

La certificación orgánica europea, que avala a los productos HiPP, es una de las certificaciones con criterios más estrictos, lo que garantiza la calidad orgánica de los productos HiPP.

 

Hay que destacar que la fórmula infantil orgánica de HIPP es libre de:

      Residuos químicos sintéticos

      Conservadores

      Colorantes y saborizantes artificiales

      Residuos de pesticidas e insecticidas

      Residuos de hormonas sintéticas y de crecimiento

      Organismos genéticamente modificados (GMO)

 

Para HiPP, es importante que los productos sean lo más naturales posible, por eso la base de todas las fórmulas infantiles solo utilizan leche orgánica con estrictos controles de calidad que superan la normativa europea y están garantizados personalmente por el sello de su director global, Stefan Hipp.

 

 

Sin Azúcares Añadidos (únicamente lactosa)

 

La lactosa es la única azúcar natural que se encuentra en la leche materna. La lactosa es fundamental como fuente de energía para un crecimiento y desarrollo, y ayuda a la absorción de calcio, fósforo y magnesio.

 

Sin embargo, muchos alimentos infantiles como las fórmulas y los cereales son adicionados con otros azúcares como jarabe de maíz, maltodextrina, fructosa y sacarosa. Dichos azúcares tienen un mayor índice de dulzor que la lactosa, lo que contribuye a malos hábitos alimenticios desde una temprana edad. Adicionalmente, los azúcares añadidos pueden contribuir a hiperactividad, problemas para dormir, falta de concentración, depresión, diabetes y obesidad infantil, entre otros efectos. Estas consecuencias son aún más graves en un país como México con índices tan altos de obesidad y diabetes infantil.

 

HiPP cumple con su promesa de ofrecer una nutrición sana para nuestros hijos y por lo tanto ningún producto de HiPP México contiene azúcares añadidas.

 

LO ULTIMO EN LA CIENCIA

 

Parto vía cesaría y el restableciendo una microbiota sana: HiPP no solo se enfoca en el corto plazo, sino para toda la vida.

 

Una microbiota intestinal sana es la base para la salud desde el primer día de vida, ya que establece el sistema inmune, aporta al desarrollo cognitivo, reduce las alergias así como la incidencia de obesidad infantil y diabetes.

  

La primera colonización importante de la microbiota se da durante el parto. Cuando un bebe nace por parto natural, recibe todos los beneficios naturales de la flora vaginal de la mama. En los nacimientos vía cesárea, los bebés no están expuestos a estas bacterias buenas y su primera colonización es por parte de las bacterias de la piel de la mamá y el quirófano. Esto lleva que los bebés que nacen por cesárea tengan un desbalance desde el primer día.

 

Posteriormente se puede mantener o reestablecer una microbiota sana por medio de una correcta alimentación. La leche materna es un alimento simbiótico, gracias a la presencia de lactosa, prebióticos y probióticos. La presencia de pre y probióticos puede conducir al restablecimiento de una microbiota intestinal beneficiosa, especialmente importante en bebés nacidos por cesárea.

 

Cuando la alimentación se complementa con fórmulas infantiles, es importante recalcar que no todos los prebióticos y prebióticos son iguales. HiPP Combiotic® tiene una combinación exclusiva de GOS (prebiótico) + L. fermentum (probiótico) el cual está comprobado a tener este efecto simbiótico en la salud de la microbiota de los bebés, algo especialmente importante para un bebé nacido por cesárea.

 

La leche materna es el alimento más puro y natural que contiene una riqueza nutricional única que la hacen el mejor alimento para el lactante durante los primeros años de vida y solamente cuando la lactancia materna no sea posible, se recurre a una fórmula infantil fortificada. Esta última se convierte en el principal alimento durante el primer año de vida, por lo que necesitamos asegurarnos que sea la mejor calidad.

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