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Soluciones en sexualidad infantil y adolescente


Por Héctor Medina Varalta

María Balsa Sabbagh, presentó en coautoría con Fernando Álvarez Vázquez: Soluciones en sexualidad infantil y adolescente. Estrategias breves para mamás, papás, maestras, profesores, orientadores, psicólogas, psicoterapeutas. Este libro es el resultado de  diez años de trabajo con una empresa que se llama Sabiduría sexual. Ahí se dedican a la educación para la sexualidad, impartiendo talleres a niños, padres de familia y capacitando a profesionales. El libro está dividido en tres partes: teoría sexual que brindan a través de esos talleres y conferencias, otra parte está dedicada a las preguntas más frecuentes que les han hecho en los grados desde preescolar, primaria baja, primaria alta, secundaria y preparatoria, la otra parte está dedicada a los casos clínicos que los coautores han abordado en terapia y cómo los han resuelto, por ejemplo, una niña trans, un niño que veía pornografía, un adolescente que se metió en problemas en las redes sociales. Es decir, son tres formas de darles a los lectores diferentes visiones, tanto de la sexualidad infantil como adolescente.
La masturbación sí va asociada al placer erótico
Las estrategias breves son algunas formas en que los padres de familia pueden resolver preguntas. El libro está dirigido tanto a los padres de familia y profesionistas. El lenguaje no es tan técnico, de tal manera que está al alcance de todos, para que puedan entender la parte de la sexualidad, qué decirles, cómo decírselos,  en qué momento, en qué etapa y qué información corresponde a cada una de las etapas. Por otra parte, la masturbación o autoerotismo no tiene ningún impacto, no tiene que ser a fuerza. Hay una parte donde los niños se tocan y se estimulan, sin embargo, está desligado de las fantasías sexuales, es decir, es un placer semejante a cuando nos hacen “piojito” en la cabeza o cuando nos rascamos la espalda cuando tenemos mucha comezón, pues se siente placer. En el caso del tocamiento en los genitales, pero no es un placer sexual-erótico. Los niños antes de la pubertad, a través de sus sentidos reciben todo ese placer y los varones pueden tener erecciones, pero no está asociado a ninguna fantasía sexual como el erotismo adulto. Ya cuando uno empieza a desarrollar la parte de la pubertad, la masturbación sí va asociada al placer erótico, sexual, adulto y asociado a ciertas fantasías.
El abuso sexual, es una forma de ejercer violencia
Pero no es obligatorio, pero ni tampoco si no sucede es que exista algún problema. En realidad se está hablando de una época y una educación sexual en donde era muy represiva, donde no se explicaba nada, donde los medios de comunicación no estaban como ahora. Realmente, no sería considerado desde la parte sexológica no normal ni anormal; o mejor dicho, no anormal. Hay personas, por ejemplo, un sacerdote o una monja que eligen no masturbarse ni tener relaciones sexuales, son sus elecciones. No es que estas sean anormales. Por otra parte, el hecho de que alguien se vuelva pederasta, es una conducta. El abuso sexual, es una forma de ejercer violencia, pero el pederasta no está buscando satisfacer sus deseos sexuales, está buscando ejercer poder utilizando la vía sexual, pero no es que este individuo esté buscando a un niño,  es más bien que está tratando de someter a los niños a través de la vía sexual; la parte de la castidad es una elección de conducta.

El 50 por ciento de los abusos sexuales infantiles, es de gente muy cercana al niño
Por citar un ejemplo, es cuando alguien decide ser fiel, no es que le dejen de gustar las otras mujeres o los otros hombres, en el caso del sexo bello, les siguen gustando, pero eligen voluntariamente no ejercer su sexualidad más que con una sola persona; lo hace por sus valores, por sus decisiones, pero no se reprime en el cuerpo el deseo sino el nivel de conducta. Una persona que está casada y decide ser fiel con su pareja, le sigue gustando la gente, pero no actúa porque se ha hecho un compromiso; no es como en automático que yo me vuelva fiel y me dejen de gustar los demás hombres como personas. La Iglesia lo ha hecho aparecer así con el celibato. Yo no creo que un sacerdote si ve a una muchacha atractiva no diga que es guapa. Simplemente, desde su elección de vida se entendería que no lo ejerce y si lo ejerce, es yendo contra su propia decisión, contra su propia elección de vida, pero no porque le dejen de gustar las mujeres. A propósito, alrededor del 50 por ciento de los abusos sexuales infantiles, es de gente muy cercana al niño. Y por la naturaleza del abuso, es así, porque para realizarlo, el abusador se tiene que ganar la confianza de los adultos así como la de los niños y es por eso que se aprovechan de la situación.
Existen personas que no les interesa el sexo
Por consiguiente, los padres de familia y los cuidadores deben estar al pendiente; los padres de familia somos los responsables de los niños, pues por más herramientas que les demos, no es su responsabilidad cuidarse de un abuso, pueden apoyarse un poco, pues los niños por más herramientas que les demos, no es su responsabilidad cuidarse de un abuso, puede apoyar un poco, haciendo un gran esfuerzo, pero nosotros los adultos somos quienes debemos cuidar a los niños. Más adelante mencionó el tema de las personas asexuales, es decir, aquellas que no les interesa para nada el sexo. Balsa opinó las personas asexuales son parte de la variedad sexual, porque ser asexual es diferente a ser romántico; asexual, es que su deseo es bajo, casi nulo o nulo; tiene muy poco interés en la parte sexual, es normal siempre y cuando no sea derivado de un trauma. Si la persona no haya tenido un trauma que le genere esa aversión al sexo, sino que simplemente es su ritmo natural, si es normal, pero no significa que no quiera tener una relación de pareja, es decir, cariño, una relación íntima romántica, en el sentido amoroso. Esas personas pueden decir, “mira, me gustas para una relación sentimental, pero mi deseo sexual es muy bajo, pero quiero comprometerme, quiero ser tu pareja, quiero hacer todo lo que hace una pareja, pero no me interesa la parte sexual- y si se encuentran a alguien que les corresponda, ¡qué suerte!, sin ser tachados de anormales.
La gran polémica: el punto G
Referente al punto G en las mujeres, Balsa opina que la respuesta es controversial, aparentemente todas las mujeres lo tienen, sólo que lo tienen en diferentes localizaciones. La literatura lo reporta como a dos centímetros de la entrada de la vagina. Lo que se ha visto últimamente es que no está ahí en todas las mujeres, puede estar en diferentes partes: un poco hacía un lado, un poco más hacía abajo, un poco más profundo. En realidad es que, el punto G es algo que está en investigación. Asimismo, se habla de una eyaculación femenina; no es orina, proviene de parte de la vagina, el líquido es incoloro, es inoloro y no todas las mujeres lo presentan. Se habla de estimular el punto G para lograrlo. Está como de moda, pero realmente no necesariamente está asociado a un gran placer. Todavía está en investigación. Volviendo al tema de la sexualidad infantil y adolescente, no desde la visión adulto centrista, es decir, consideremos que no necesariamente un niño por tener una erección o un niño que se toca está viviendo un erotismo adulto, está viviendo una sexualidad infantil natural, pero muchas veces somos los adultos a través de todos los mitos que se adquieren ante la poca información de la sexualidad humana, que es una parte heredada de una educación sexual que se va viendo mal o que se va desvirtuando algo que es muy natural.
Necesitamos aprender la sexualidad con respeto, responsabilidad
Fernando Álvarez Vázquez, es mi socio de en Sabiduría sexual. Fernando escribió otro libro titulado Recetas mágicas y estamos preparando otro texto. Todavía no tenemos el título, pero es sobre abuso sexual.
Por último, nuestra entrevistada mencionó que tiene muchas pacientes con problemas de deseo sexual, muchas mujeres en consulta que no tienen un buen entendimiento sexual con su pareja, incluso hombres que también no tienen mucho deseo sexual. Creo que nuestra vida se está volviendo muy mecánica, muy complicada en estrés, sobre todo, en la Ciudad de México. Considero que debemos enseñarnos a vivir cosas placenteras desde muy chicos, no sólo sexuales sino de todo. Antes todo era malo: “no te toques ahí”.
Ahora, yo siento, que a los niños no se les enseña ni a nosotros nos enseñaron a disfrutar cosas placenteras. Muchas veces se nos castigaba o nos autocastigamos si sentimos algo placentero. Necesitamos aprender la sexualidad tanto en la infancia como en la adolescencia y en la edad adulta con respeto, responsabilidad. No dejemos de ver que la educación sexual incluye valores, tal vez de cada familia, de cada lugar, pero no dejemos de ver la parte placentera.      

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