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Laura Sarvide Álvarez, presentó Ciudadanía intermitente

Primera parte
Por Héctor Medina Varalta

“Más que un trabajo, es un proyecto de vida.”
Laura Sarvide Álvarez

En el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL), realizado en la Perla de Occidente, Laura Sarvide Álvarez Icaza, presentó Ciudadanía intermitente ¿hasta cuándo? Dicho texto es una crónica novelada, que tiene como protagonista central a Victoria quien-en 1963- a los 13 años de edad le pregunta a su abuelo por qué México está como está, pues hay muchos pobres y el país está de cabeza. El abuelo le dice que el país está así porque unos lo hacen y otros los han permitido, es decir, los políticos, los partidos y la ciudadanía lo ha permitido. Por eso es intermitente. Sin embargo, en la desgracia se organiza, por eso es intermitente, es decir en los terremotos todos nos damos la mano; la ciudadanía se autorganiza. Lo que no hace el gobierno, lo hace la ciudadanía de una manera muy espontánea porque la ciudadanía no está peleándose por el poder, solamente quiere ayudar, pero cuando terminas el evento, ya sea natural o político, por ejemplo, en 1998 cuando le robaron los votos a Cuauhtémoc Cárdenas, que se cayó el sistema hubo muchas manifestaciones, pero después se acabó. Por eso se titula Ciudadanía intermitente, porque es una ciudadanía que se expresa en momentos de crisis, en momentos donde hay mucha tensión, pero una vez que pasa, cada quien vuelve a su lugar y ya no le importa si el vecino o si la señora que necesita el asiento o si tira la basura en la calle.
Porfirio Díaz no sabía hablar en público
La idea es, hasta cuándo vamos a ser intermitentes porque necesitamos ser ciudadanos de tiempo completo. Esto quiere decir, que cada uno de nosotros; en la escuela, en el trabajo, de compras, en la calle, podemos ser buenos seres humanos: no tirar la basura en las aceras, el peatón atravesarse por el lugar indicado, el automovilista ceder el paso al peatón, no hacer trampa en la escuela, entre otras cosas. Ser ciudadano, quiere decir que lo que yo haga o deje de hacer tiene consecuencias para los otros; hay que tomar conciencia de eso. El libro Ciudadanía intermitente es muy ameno, cuenta muchas cosas de la historia, anécdotas, entre ellas, menciona una de don Porfirio Díaz era una persona que no sabía hablar en público. Cierto día, estando en el Palacio Legislativo, se hace “bolas” y se pone a llorar. Entonces, el abuelo le dice a Victoria: ¡Qué gran Humildad! Victoria pensaba que su abuelo es un porfirista de “hueso colorado”, pues afirmó: Díaz era chillón.
No hay disfrazarse de ciudadano

El libro es ligero, porque está pensado para las personas que no están en el mundo de la ciudadanía, en el mundo de las organizaciones. Es una crónica novelada, pues recoge lo que sucedió en 1985, en 1988, en 1994 con los zapatistas. En este año la gente se organizó y se fueron a San Cristóbal de las Casas a hacer un cinturón de paz mientras estaba dialogando el gobierno con los zapatistas, pero la situación estaba muy tensa, pero la ciudadanía se organizó. En la actualidad, el gobierno tomó la frase cinturón de paz como si fuera su idea, pero es una idea ciudadana. Sarvide Álvarez, considera que México ni el mundo van a cambiar si los ciudadanos no tomamos cartas en el asunto. Por consiguiente, ser ciudadano, quiere decir, que lo que yo haga o deje de hacer tiene consecuencias para todos. Hay que traer muy bien puesto el título de ciudadano todo el día y que se convierta en una forma de ser, en una cultura, no disfrazarse de ciudadano. No obstante, eso no es suficiente, necesitamos, además de ser un buen ciudadano, necesitamos hacernos cargo del poder que tiene el ciudadano de manera colectiva y entonces podamos meternos en los asuntos públicos.
México necesita gente que haga servicio
Aparentemente, uno cree que los asuntos públicos les corresponden a los diputados o a los senadores; nada más alejado de la verdad, los asuntos públicos nos corresponden a todos. En ocasiones, durante la presentación del libro, Sarvide Álvarez, pregunta a su auditorio, ¿quién conoce a su representante? Casi nadie lo sabe y se supone que nos representan. Hay que hacernos escuchar y preguntarle, ¿qué está haciendo con mi voz? Quienes están en el poder creen que no nos sirven, se sirven de los dineros y todo. México necesita gente que haga servicio, esa es la definición exacta, pero nosotros, los ciudadanos, les hemos dado el poder por apáticos, porque pensamos: ¿para qué me meto, si no se hacer nada? Eso no, hay que meterse, pero para hacer el cambio, hay que cambiarnos el chip y darnos cuenta que, unos lo hacen y otros lo hemos permitido.
Zapopan, la Ciudad de los Pillos
Lo mismo hacen los que están en el poder: hacen leyes y ellos las violan, por ejemplo, hay una nueva ley que ya no permite que los vecinos ruidosos lleguen a equis decibeles, pero en zonas conflictivas como la Colonia Constitución, en Zapopan, Jalisco, llama uno a la policía y no acuden al llamado y si van, les dan su “mochada.”  El presidente de dicha ciudad, Pablo Lemus, la bautizó como la Ciudad de los Niños, pero como se ve el panorama, debió nombrarla la Ciudad de los Pillos. Esa gente no está consciente que convive con otros y que el ruido que provocan no permite a los vecinos que duerman. Al respecto, la autora mencionó que, se gana más si la persona afectada no ataca entablar un diálogo, porque en la medida que uno actué de una forma compasiva y dialogante desbarata  al otro y siempre hay que hablar en el “idioma” del yo, no del tú, es decir, “yo necesito dormir” y no decir, “tú me estás atacando” y llegar a un acuerdo. Además, si no hacen caso, la persona afectada puede recolectar firmas de los vecinos, no es fácil porque cada quien quiere imponer su idea, pero hay que intentarlo. Hay que recordar que, la comunidad nace primero en la familia, pero después con los vecinos. Ahí donde uno está y se va extendiendo. Tenemos que hacer algo por nuestro país, no podemos, como ciudadanos permitir situaciones como esa. Hemos llegado a unos grados altos de violencia: las jovencitas que desaparecen, los muertos encontrados en bolsas de plástico, niños desaparecidos, entre otras cosas.
Hay que impulsar a la juventud


Ciudadanía intermitente, es un libro propositivo, no es un texto que critica, porque la manera de ser de la autora es pacifista. Por lo tanto, ella considera que es más efectivo proponer que criticar, tiene pocas críticas, pero en general, es un libro propositivo. El título del libro es muy oportuno en este momento, por lo que estamos viviendo, gran parte de la población está harta de los gobiernos y de los partidos. Lo que López Obrador recogió fue el descontento, no porque él sea lo máximo. Por consiguiente, el título, sugiere a la ciudadanía jugar un papel importantísimo en la coyuntura de estos tiempos porque ahora no hay oposición y necesitamos que se escuche nuestra voz, la voz de la ciudadanía, porque no podemos volver para atrás; la manera en que se está llevando al país, es ir para atrás: destruir las instituciones que nos ha costado tanto trabajo hacer: el INE, quitar las guarderías, etcétera, es gravísimo. No podemos quedarnos de brazos cruzados, sobre todo, a los jóvenes que les toca tomar las ideas, con las redes sociales, con la tecnología tan moderna, ya les toca, muchos de ellos están muy conscientes, pero algunos están despistados. Por esa razón, hay que ayudarlos, hay que impulsarlos.

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