miércoles, 24 de marzo de 2021

Estudios médicos en el periodismo: claves para escogerlos y evitar los engaños

 

Los estudios o publicaciones médicas siempre han sido fuentes para encontrar temas o para dar peso a la información periodística. 

Liliana Sánchez Andrés, vicepresidenta de Programación Digital en HolaDoctor.com, explica que el periodista de salud que encuentra una posible noticia en cables de agencias, comunicados de prensa o publicaciones reseñadas en otros medios, debe investigar los orígenes y la validez de esas informaciones.

Estos son algunos sitios que comparte Sánchez para encontrar estudios, publicados en su mayoría en boletines médicos o journals
  • Medline: Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM). La mayor base de datos de ciencias de la salud. Indexa, desde 1960, journals sobre estudios biomédicos de todo el mundo. 
  • PubMed: Sistema de búsqueda dentro de la NLM que permite el acceso a las bases de datos de Medline, PreMedline y de subbases. Es necesario revisar los tutoriales de este sistema, para hacer un correcto uso del mismo. 
  • PubMed en español: Traducción de las bibliotecas de la Universidad Internacional de Florida (FIU). 
  • PubMed Central: Ofrece más de 6 millones de artículos.
  • Stanford University Libraries’ HighWire Press: Recurso gratuito que permite búsqueda por título, publisher o tema.
  • Free Medical Journals.
¿Cómo escoger el estudio médico a cubrir?

Según Sánchez, no todos los estudios tienen igual utilidad en la construcción de una noticia. Un estudio hecho en un tubo de ensayo no tiene el mismo peso noticioso que un ensayo clínico hecho con personas. 

Hay dos grandes tipos de estudios: 


✅ Descriptivos: los investigadores observan modelos o tendencias en personas o poblaciones que les sirven para crear teorías acerca de cuál puede ser la causa de una enfermedad. Resultan útiles para tomar temas y para investigar, pero no para comunicar resultados.

✅ Analíticos: el investigador interfiere las condiciones de un grupo que se compara con otro, por ejemplo: uno que ha recibido un tratamiento, frente a otro que no. Resultan más atractivos para los periodistas porque los resultados pueden estar más cerca de conclusiones que afecten a grupos precisos con una condición o enfermedad determinada.
 
De acuerdo con la periodista argentina, estos dos grandes tipos de estudios se ordenan, según la jerarquía de su evidencia, en distintos tipos:

🔵 Estudios presentados en forma de idea, editoriales u opiniones y que se publican en los mismos journals. Son útiles para un periodista porque dan ideas para notas.

🔵 Estudios in vitro, realizados en tubos de ensayo. 

🔵 Estudios que provienen de investigaciones hechas con animales. Se debe tener cuidado con estos al reportar, porque pueden dar una imagen engañosa, además que no publican resultados negativos.

🔵 Series de casos: son estudios descriptivos de pacientes. Son débiles para los periodistas, pero son ricos para identificar temas.

🔵 Estudios de control de caso: tienen la intervención de un investigador y comparan grupos.

🔵 Estudios de cohorte: los participantes son observados durante cierto tiempo. El periodista debe tener cuidado con la información de este tipo porque muchas veces no son grupos similares en género, edad, origen, variables que pueden interferir en el resultado. Se debe chequear el número de participantes y el tiempo de duración del estudio

🔵 Metaestudios: los investigadores toman estudios ya hechos, los vuelven a analizar y a realizar revisiones sistemáticas. Ayudan a distinguir terapias y tratamientos que funcionan, de aquellas que no. 
Claves para evitar el engaño 

“Los estudios nos pueden dar la impresión de que estamos frente a determinado hallazgo médico, sin que tengamos suficiente evidencia”, afirmó Liliana Sánchez Andrés. Por esta razón, la periodista entregó recomendaciones para identificar un posible engaño en estos recursos científicos. 
  • Debemos cuestionar todos los estudios, sin importar el nivel de evidencia que tengan.
  • Tengamos muy en cuenta el abstract o resumen de la publicación para identificar qué tipo de estudio es.
  • Preguntarnos sobre la fuente, el estudio, identificar el diseño, ver si tiene una muestra importante.
  • Ninguna medición es exacta, los estudios tienen margen de error y debemos dar cuenta del determinado grado de certeza de este. 
  • Evaluemos si los grupos dentro del estudio fueron bien elegidos o si hubo sesgo, y qué tanto se puede generalizar la conclusión del documento en la audiencia. 
  • Un estudio no es el final de una historia, es un momento en una investigación. No generalicemos las conclusiones que se sacan.
  • No solo reportemos el resultado de un estudio, hablemos con los autores, sin importar que nos lleve más tiempo. Ganaremos en la calidad de la información.
  • Utilicemos recursos como la Biblioteca Cochrane para hacer una revisión sistemática de la información, especialmente de los comunicados de prensa o estudios que llegan a través de otros medios. Esta herramienta compara si la evidencia de un estudio es contundente o no. 

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